Consejos y trucos para acabar con las peleas entre tus hijos

Las peleas entre hermano son más habituales entre niños de 6 y 12 años, y suelen desaparecer con la adolescencia.

Yo sólo tengo una hija, de momento, pero mis amigas ya tienen la parejita y veo que empiezan a sufrir las peleas entre hermanos.

Recuerdo cuando mi hermano y yo estábamos peleándonos todo el día, y me planteo, ¿cómo podría lidiar yo con esos problemas?

 

¿Es normal que mis hijos se peleen?

Sí, es lo más normal del mundo. Los niños no desarrollan su capacidad de racionalizar los problemas hasta edades avanzadas. Y, si no se lo enseñamos, no lo aprenderán solos.

Además, en su mundo, los hermanos son, en cierta forma, competidores. Competidores por la atención de mamá y papá. Por eso, muchas veces, los niños se portan mal para llamar nuestra atención aunque sea negativamente.

Tu papel como madre es ayudarles a gestionar lo que sienten y hacerles entender que tú siempre estarás ahí para ellos.

 

 

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¿Qué hacer para evitar las discusiones entre hermanos?
 
Crear un entorno familiar sano

Los niños repiten lo que ven. Así que, si viven en un entorno en el que existen discusiones, descalificaciones o faltas de respeto entre los miembros de la familia, ellos lo repetirán.

 

 

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Enseñarles a expresar sus sentimientos sin pelear

A veces, el estallido de rabia que lleva a una pelea viene de no saber expresar lo que sienten. Eso es algo muy complicado de educar en un hijo porque es un problema que tenemos los adultos también.

Para intentar mejorar en este aspecto, tanto con nuestros hijos, como nosotras mismas podemos ponernos estas dos metas

Cuando estés enfadada, además de intentar mantener la calma, debemos explicárselo clara y tranquilamente

 

“Ahora estoy muy enfadada porque no me gusta que {lo que haya hecho mal}. Vamos a calmarnos y a hablar.”

 

Cuando sea nuestro hijo el que esté enfadado, tendremos que pedirle que se calme antes de intentar hablar de lo que ocurre.

 

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“Sé que estás enfadado, pero cuenta hasta 10 y repira. Cuando te hayas calmado, me cuentas por qué estás tan enfadado.”

 

 

Dedícale un tiempo exclusivo a cada uno de tus hijos

Sé que es muy complicado, el día tiene pocas horas, pero aunque sean 10 minutitos, busca un momento a solas con cada uno de tus hijos.

 

 

Usa mensajes subliminales.

 

Esta técnica la usaron mis padres. Ya sea leyéndoles cuentos sobre hermanos (en mi caso eran Hansel y Gretel, pero supongo que ahora Frozen funcionará mejor) o con juegos, incluso videojuegos que fomenten la cooperación y la relación entre hermanos.

 

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Enseñarles a compartir y pedir

Los niños deben jugar solos, pero cuando son muy pequeñitos podemos dedicar los primeros minutos de juegos a ayudarles entender la idea de prestar y compartir. Pedir las cosas por favor y entender que pueden dejar sus cosas a otro niño, les ayudará en su relación con sus hermanos y con otros niños.

 

 

No los etiquetes a tus hijos

 

Aunque las madres lo hacemos de forma natural y sin maldad ninguna, decir que nuestro hijo es “comilón”,  “protestón” o cualquier otra etiqueta, puede servirle a su hermano de arma arrojadiza. Además que puede asumir ese papel impidiéndole desarrollarse de la forma que él quisiera ser.

 

 

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Evitar hacer comparaciones entre ellos.

Eso lo he escuchado entre mis amigas. “Este es más cariñoso, el otro es más ariscote” o “Este es más listo pero el otro más trabajador”. Aunque no se haga con mala intención, puede pasar lo mismo con las etiquetas, puede frustrarlos y ser fuente de peleas.

 

 

Fomentar que jueguen juntos a actividades no competitivas

 Pueden jugar a deportes o juegos en el mismo, o actividades colaborativas. Puede que busquen esa competitividad (“mírame a mí, mamá” o “quién pinta mejor”) pero debemos mantener nuestra neutralidad, “los dos lo hacéis muy bien”.

También debes imponer unas reglas básicas de comportamiento: no vale pegar ni gritar, siempre hay que hablar y perdonar.

Mis padres intentaban con mi hermano y conmigo cosas como estas:

 

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Padres contra hijos:

 La rivalidad y la competitividad son rasgos naturales y no son necesariamente malas. Puedes usarla para tus hijos se unan, haciendo que compitan juntos contra el equipo de “papás”. Ya no solo en deportes, sino jugando a juegos de mesa o cualquier otra actividad.

 

Puzles:

Los puzles son un entretenimiento muy completo que te puede ayudar con las peleas entre tus hijos. Ya no es solo que tengan que activar su mente para hallar la solución, sino que pueden trabajar en equipo para conseguir terminarlo. Ver el puzle terminado, les da una sensación de éxito que siempre es muy motivadora, y si sienten que es éxito no habría sido posible sin su hermano, mejor que mejor.

 

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Tu día especial:

Todos necesitamos sabernos especiales, y en mi casa teníamos dos días especiales cada uno, nuestro Santoy nuestro cumpleaños. Con esas excusas, cada uno podía disfrutar de un día de actividades y detalles pensados para él. Comer su comida favorita, ver su película favorita o elegir qué hacer.

Para no desplazar al otro hermano, puedes fomentar que participe cocinando o con cualquier otro detalle del día, con la esperanza de ser recompensado en su próximo “día especial”.

 

 

 

En general, los psicólogos creen que el refuerzo positivo funciona mejor en este tipo de circunstancias. Es decir, no hacerles caso cuando estén peleando y alabarles cuando estén jugando juntos y tranquilos.

 

 

¿Qué hacer cuando la pelea ya ha comenzado?

 

Por mucho que lo intentemos, podremos evitar todas las peleas. Cuando ya hayan comenzado la discusión puedes actuar en dos pasos:

 

Calmar los ánimos

Si son muy pequeños, unos 5 años, podemos intentar desviar su atención de la pelea. Ponles la tele, enséñales fotos, cualquier cosa que les guste y les haga olvidar la pelea.

Si no han llegado a las manos, mantenernos al margen y dejarlos resolver el problema por ellos mismos

Si ya han pasado a la agresión física, separarlos y mandarlos a habitaciones diferentes hasta que se calmen. Luego deben resolverlo por su cuenta.

 

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Resolver el conflicto

Tener paciencia y ser constante. Si al principio empeora la situación, no te preocupes, es normal. Sigue aplicando lo que has aprendido y verás como al cabo de poco tiempo los resultados serán evidentes.

 

  1. Cada niño expone su punto de vista.
  2.  

  3. Para asegurarse de que el otro lo entiende, lo repite sus palabras.
  4.  

  5. Deja que intenten encontrar la solución al problema.
  6.  

  7. Deben seguir buscando la solución hasta que encuentren una solución que contente a los dos por igual.
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  9. Deben poner en práctica la solución que han decidido para resolver el problema.
  10.  

 

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Deja que sigan el proceso ellos mismos, no intervengas. Si son demasiado pequeños, puedes ayudarles un poco.

 

Aunque estés cansada y no tengas ganas de seguir con la discusión, no los dejes irse a la cama enfadados.

 

 

¿Cómo debo actuar como madre?

No aceptar nunca soluciones a los conflictos basadas en la violencia física o verbal o la fuerza.

Cuando se imponga un castigo, que esté relacionado con el conflicto que se quiere corregir.

No buscar culpables y víctimas, tratar a ambos hermanos por igual.

Aunque estés viviendo un momento familiar difícil (un divorcio, mudanza, cambio de colegio,…), no seas más permisivo. Intenta seguir con las pautas de diálogo y resolución de conflictos.

 

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Conclusión
Ármate de toda tu paciencia y, recuerda, las peleas entre hermanos son algo natural. Son niños y están aprendiendo a transmitir sus sentimientos.
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Profesora y madre de una hija. Soy una gran apasionada de la lectura y la escritura que espera ayudar a otras madres compartiendo mis experiencias, aciertos y errores.

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