7 Motivos por los que no queremos que nuestros bebés crezcan

No sé cuantas veces, recién parida, me preguntaron cuándo le iba a dar un hermanito a Sofi. Mi primera reacción fue poner los ojos en blanco y obviar la respuesta.

Tras llegar del hospital, dolorida y cansada, cada día es un reto. Descubrimos cosas nuevas, buenas y malas, y aprendemos. Los primeros meses son tan complejos y desconocidos para nosotras que por un lado se nos hacen eternos, pero cuando nos queremos dar cuenta, ya han pasado.

Supongo que ahora, que mi hija es un poco mayorcita, y ya pasó esa etapa de no dormir y llantos las 24 horas del día, puedo mirar atrás con nostalgia y recordar todo lo que echo de menos de tener un bebé.

 

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1. Su olor

Ese olor tan característico que tiene un recién nacido y que solo dura un tiempo. Ese olor que tal como nos entra por la nariz, hace que se nos relaje el cuerpo y sintamos esa paz y ese amor infinito

 

 

2. Su piel

Los recién nacidos tienen una piel suave, calentita y rechonchita que no podemos evitar besar y acariciar constantemente.

 

 

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3. Todos los días son especiales

En esas primeras semanas, todos los días son un descubrimiento para ellos. Su primera sonrisa, la primera vez que nos reconocen, cuando empiezan a ver o el día que se ven por primera vez en un espejo. Todo esto puede parecer cursi, pero descubrir de nuevo todas las pequeñas cosas de la vida es algo maravilloso.

 
4. Eres su mundo

Esta es una cuestión muy egoísta, lo sé, pero no deja de ser algo especial. Siempre serás una persona única en la vida de tu hijo, pero en esos primeros meses lo eres todo. Sin ti no pueden vivir, literalmente, y, poco a poco les vas enseñando a ser más y más independientes. El día que aprende a andar o a usar el orinal o a vestirse solito, te sientes orgullosa, pero también te da un poco de penita ver como tu porque se hace mayor y tienes quede compartirlo con el mundo.

 

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5. Vives el ahora

Quizás sea porque no duermes, y ya sólo darle el pecho te ocupa todo el día, pero durante ese tiempo no te agobia pensar en tu futuro, tu trabajo… Directamente no piensas en eso, solo piensas en esa criaturita.

 
6. Te hace sentir especial

No importa cuantos kilos te hayan quedado del embarazo, ni la cicatriz de la cesárea ni cualquier otra secuela del parto. Esas cosas no te importarán hasta varios meses después. Al principio, pensarás que son orgullosas marcas que prueban que tú has podido traer al mundo a tu pequeño. No es que luego dejemos de ser madres orgullosas, pero tras meses ahí, vemos que el peso y las marcas siguen ahí y no se irán solas si no hacemos nada por remediarlo.

 

 

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7. Descubres quién está contigo

Sobre todo si has tenido una cesárea, vas a estar unos días que no vas a poder valerte por ti misma, pero además tienes que cuidar de tu recién nacido. Como en todos los momentos de necesidad, descubrirás quién está ahí de verdad para ayudarte. Además, tras el parto, tus hormonas seguirán revueltas y, a la falta de sueño y los agobios de los primeros días, se va a unir ese torrente de emociones incoherentes con el que tendrán que luchar los que están a tu lado.

 

En resumen...
Acaba una etapa del largo camino de la maternidad y comienza otra que, seguro, será tan bonita como la que dejamos. Amaremos a nuestro niño, tanto o más, como amamos a nuestro recién nacido. Pero si echamos tanto de menos esta etapa, ¿es momento de buscar un hermanito?

 

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Profesora y madre de una hija. Soy una gran apasionada de la lectura y la escritura que espera ayudar a otras madres compartiendo mis experiencias, aciertos y errores.

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