Cuando te conviertes en madre todo parece mágico, el olor de tu bebé, su mirada, el tacto de su piel, tener a tu pequeño en tus brazos o mirarlo durante horas mientras duerme. Son momentos preciosos que hacen que la maternidad sea maravillosa y una experiencia única.
Sin embargo, hay otros momentos en los que la maternidad te puede parecer horrible, en los que te vas a la cama llorando porque no sabes si lo estás haciendo bien, o si eres una buena madre. Momentos en los que echas mucho de menos tu vida anterior o tu cuerpo antes del embarazo.
En estos momentos no tan idílicos es cuando toda madre necesita escuchar algunas cosas que la traigan a la realidad y hagan que esos pensamientos negativos se desvanezcan.
1. Un mal día no afectará a toda la infancia de tu hijo
Habrá muchos días en los que no estés en tu mejor momento. Puede que hayas tenido una discusión con tu jefe, o quizás no hayas podido manejar una situación estresante. Hay muchas cosas que pueden hacer que estés de mal humor todo el día.
Todo el mundo tiene días en los que se siente peor, pero estos no afectarán a la infancia de tu hijo. Por lo general, se trata de días aislados que deberás pasar lo mejor que puedas.
2. Probablemente tu hijo no lo recuerde
La mayoría de los niños no recuerdan mucho de lo que pasa antes de los 2 o 3 años. Además, los niños tienen una habilidad especial para olvidar los aspectos negativos.
Raramente tu hijo te recriminará tu actitud del día anterior, sobre todo si es pequeño.
3. No te compares con otras madres
Para tu hijo tú eres la mejor madre, no debes compararte con otras. Todos tenemos días en los que nos sentimos más fracasados o negativos y es en estos días cuando más nos comparamos con los demás.
[pull_quote_center]Olvídate de las comparaciones, tú eres única y no hay en el mundo dos personas iguales.[/pull_quote_center]
4. Nadie es bueno en todo
Recuerda que nadie es bueno en todo. Podemos ser más habilidosos para unas tareas y actividades que para otras. De manera que, una madre puede ser muy buena cocinando, pero después es incapaz de sentarse en el suelo a jugar con su hijo más de cinco minutos, o bien, es creativa y hace juegos muy divertidos, pero es incapaz de hacer una comida deliciosa.
5. Nunca subestimes el poder de una disculpa
Quizás hoy ha sido un día terrible y puede que hayas dicho cosas de las que no te sientes orgullosa que pueden haber dañado a tu hijo. En lugar, de darle vuelta a lo sucedido, simplemente pide disculpas.
Pedir disculpas puede hacerte sentir mejor a ti misma y por supuesto a la persona afectada. Además, estarás dándole un buen ejemplo a tu hijo.
6. No eres como te sientes en este momento
Puedes tener un día horrible, en el que sientas que eres una mala madre, pero recuerda que los sentimientos de ese momento no indican lo que realmente eres.
Los sentimientos van y vienen y a pesar de que puedes sentir que has fracasado como madre, esto no es cierto.
7. Reduce el ritmo de tu día a día
Muchas veces estos días aparecen como consecuencia de un ritmo de vida acelerado. Cuando no hay margen suficiente para poder realizar todas las tareas que nos planteamos en un mismo día, puede ser abrumador.
A veces, solo basta con eliminar algunas tareas y decir no a algunos compromisos, con el fin de pasar tiempo de calidad con los hijos y sentirse más liberada.
8. Haz algo por ti y para ti
Ser madre es agotador y ocupa las 24 horas del día. Sin embargo, dedicarte un tiempo a ti, a tus aficiones, a tu cuidado personal, a estar con tus amigos, puede marcar una gran diferencia en tu estado de ánimo.
Solo necesitas un par de horas para “desconectar” un poco y volver con tus hijos con mejor humor.
9. No pasa nada si hoy lloras por cómo te sientes, mañana empezarás un nuevo día
En ocasiones, necesitas llorar y desahogarte para empezar un nuevo día más relajada y con mejor humor.
10. Recuerda, eres buena madre
Eres buena madre, solo tienes tus defectos como el resto del mundo. Todos tenemos días difíciles, las madres también.


