Síndrome del nido, las cosas raras del embarazo

¿Has estado embarazada de 9 meses y has sentido la necesidad imperiosa de pintar la casa, montar esa estantería que compraste hace meses o de desmontar los armarios de la cocina para limpiarlos a fondo?

No te agobies, no estás loca. Se llama síndrome del nido y, de nuevo, lo provocan las hormonas.

 

Qué es el síndrome del nido

Para entender este síntoma, vamos a analizar su nombre, que no es casual. El síndrome del nido es una analogía a la preparación del nido que hacen las aves para poner los huevos y empollar a sus crías. Una sensación de que tiene que estar todo perfecto para recibir al nuevo miembro de la familia.

La futura madre se siente invadida por un estado de euforia que la impulsa a organizar, limpiar y ordenar la casa de una manera un poco más enfermiza de lo normal.

 

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Qué provoca el síndrome del nido

Básicamente, el síndrome del nido es un efecto de las hormonas que controlan nuestro cuerpo durante el embarazo. Específicamente es provocado por el aumento de los niveles de oxitocina, que se produce aproximadamente a partir de la semana 37 del embarazo. Esta hormona no solo prepara el cuerpo de la mujer para el momento del parto, sino que también estimula las conductas maternales.

Obviamente, también nos vemos influidas por los factores sociales, como la necesidad de “adecentar” la casa, no solo para la llegada del bebé, sino también para las visitas que tendremos. Además, también está la tradición de redecorar el cuarto del bebé.

Esa ráfaga de energía es una señal de que el parto se aproxima, y si a eso le sumamos la ansiedad de la cercanía del nacimiento del bebé, nos lleva a ese estado ligeramente paranoide. Esta conducta de necesidad de orden y limpieza ayuda a canalizarla y a tranquilizar a la madre de cara al parto.

Por su parte, la hiperactividad que se experimenta es una inyección de vitalidad que prepara al cuerpo para afrontar el esfuerzo físico que requiere el parto.

 

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Cuándo se empieza a sufrir

Suele darse en el último trimestre de embarazo, precisamente cuando la barriga ya tiene un tamaño y peso considerables, pero puede darse antes.

 

Cómo saber si sufro el síndrome del nido

Como ya hemos dicho el rasgo fundamental del síndrome del nido es la necesidad imperiosa de limpiar, ordenar, pintar,…

A este impulso hay que sumarle una cierta ansiedad y sentimiento de culpa al no hacerlo.

En algunas mujeres este síndrome no se expresa limpiando u ordenando el hogar sino organizando una y otra vez la bolsa que llevarán al hospital o las cosas del bebé.

Otras se animan a emprender actividades que jamás le habían llamado la atención, como aprender a tejer. Cualquier cosa vale para calmar ese nerviosismo e hiperactividad que sientes de repente.

 

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Qué consejos seguir

Por propia experiencia te digo que puede ser peor la ansiedad que sufras por no sucumbir al síndrome del nido, que dejarse llevar. Aunque el síndrome del nido no es perjudicial por sí mimo, es mejor que mantengas los pies en el suelo y no te aventures a hacer cosas más allá de tus posibilidades, así que:

  • No cargues ni muevas objetos demasiado pesados.
  • No te canses demasiado, sobre todo a final del embarazo.
  • No te subas a ninguna escalera por más que te grite el polvo de la lámpara. No te expongas a una caída.
  • No uses productos de limpieza demasiado fuertes.
  • Ni se te ocurra tomar bebidas ni alimentos excitantes.

 

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Profesora y madre de una hija. Soy una gran apasionada de la lectura y la escritura que espera ayudar a otras madres compartiendo mis experiencias, aciertos y errores.

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