Cómo evitar que la pareja se resienta con la llegada del bebé

 

Dicen que un bebé es un tesoro y que no hay mayor bendición para una pareja. Y es cierto. Pero su llegada también supone una prueba de fuego: no es lo mismo ser una pareja que una familia. Además de dos personas enamoradas, ahora toca ser “papá” y “mamá”. Los nuevos roles se imponen y hay que adaptarse a muchos cambios de la noche a la mañana, lo que puede ser una fuente de estrés para la pareja.

¿Cómo evitar que se resienta? Aquí tenéis algunos consejos:

1. No olvidéis de dónde venís

Antes de ser tres, erais dos. Parece una perogrullada pero, cada vez que el agobio, el estrés o la tensión os venzan, procurad recordar de dónde venís. Si os miráis a los ojos y veis el uno en el otro a la persona de la que os enamorasteis tanto como para querer formar una familia juntos, os resultará mucho más fácil manteneros unidos.

Sois papá y mamá, sí, pero seguís siendo también vosotros dos. No dejéis que se os olvide.

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2. Tened presente la temporalidad

Es difícil tener visión de conjunto cuando lleváis semanas sin tiempo para nada más que para atender a un bebé. Cuando vuestra vida consiste en cambiar un pañal, llevarle en brazos pasillo arriba pasillo abajo hasta que se duerma, cambiar otro pañal, consolarle porque llora, cambiar otro pañal, y así en un bucle infinito. Cuando ya no podéis recordar qué hacíais antes, en esa época en la que teníais tiempo y libertad para elegir lo que preferíais en cada momento. Cuando estáis tan agotados que lo único que queréis (o podéis) hacer cuando tenéis un hueco es dormir.

Sin embargo, todas las épocas, por agotadoras que sean, pasan. Pronto esta etapa habrá quedado atrás (y echaréis muchas cosas de menos). Si recordáis que este cansancio y nivel de exigencia no va a durar para siempre, os resultará mucho más llevadero.

3. Armaos de paciencia

Criar a un bebé es una de las tareas más intensas y agotadoras que hay. Quien dice lo contrario, no tiene hijos. Y el cansancio hace que uno, sin querer, se vuelva más gruñón y esté “a la que salta”. Muchas veces descargamos todo ese estrés en nuestra pareja y nos convertimos cada uno en el pararrayos del otro lo que, a la larga, hace mella en la relación.

Para evitarlo: paciencia, paciencia y paciencia. No sólo con el peque sino, también, entre vosotros. Procurad no hacer una discusión de cada cosa. No permitáis que la tensión crezca hasta que sea insostenible.

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4. Encontrad vuestro nuevo lugar en la familia

Llega el bebé y, con él, un vínculo y un amor primario y absoluto. El recién nacido lo desplaza todo temporalmente para convertirse en centro y motor de mamá y, además, depende de ella por completo en su primera etapa de vida. Ante esta situación, mamá puede sentirse desorientada y necesitar un poco de tiempo en “su burbuja con el bebé” hasta volver a encontrarse como mujer y como persona nuevamente, además de como madre.

Por otro lado, papá puede sentirse desplazado y no comprender que su lugar en esta primera etapa, protegiendo y cuidando a mamá y bebé, es crucial para el bienestar y el equilibrio de la nueva familia.

Estos cambios no significan que la pareja no siga amándose como antes si no, simplemente, que ahora hay una nueva personita en la ecuación y habrá que aprender una nueva forma de funcionar en la recién estrenada familia.

5. Mantened el contacto

Al convertiros en padres, seguramente notaréis una pérdida de intimidad. Las secuelas del parto, la adaptación de mamá a los cambios que ha sufrido su cuerpo con la maternidad y las hormonas pueden provocar un distanciamiento físico temporal y suponer un motivo de preocupación, especialmente para papá, que vive todos estos cambios como “acompañante” y no los experimenta en su interior.

Mientras mamá pasa el “duelo” por todo lo vivido y los cambios que está sintiendo en su cuerpo y, aunque un área de la pareja quede en cuarentena durante un tiempo, no descuidéis el contacto físico. Ser generosos con los besos y los abrazos, pasear cogidos de la mano y otros gestos sencillos serán un recordatorio constante del amor que hay entre vosotros hasta que recuperéis completamente la intimidad como pareja.

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6. No compitáis

No hay forma de medir quién se está esforzando más o quién está más cansado. ¿Para qué dañar la pareja discutiendo al respecto?

No os contabilicéis las ventajas (“tú te quedas en casa”, “sí, pero tú desconectas”) ni os reprochéis mutuamente los sacrificios (“no tengo ni un minuto para mí”, “sí, pero tú no tienes el estrés que tengo yo”). En vez de competir, procurad poneros en el lugar del otro y apreciar los esfuerzos que ambos estáis haciendo por el bienestar de vuestra familia.

7. Trabajad como un equipo

Por mucho que creáis conoceros, por muy similares que sean vuestras ideas, en el momento en que os convirtáis en padres notaréis que irán surgiendo pequeños desencuentros entre vosotros. Al fin y al cabo, cada uno habéis crecido en una familia, con sus propias normas y forma de funcionamiento y, a la hora de criar y educar a vuestro hijo, cada uno tendrá su propio enfoque.

Aunque tengáis la tentación de luchar por hacer las cosas a vuestra manera, no olvidéis que sois un equipo y debéis trabajar unidos por el bien de vuestro peque. Buscad puntos de acuerdo en los que ambos estéis cómodos y procurad no discutir delante del bebé. Aunque os parezca que es demasiado pequeño para comprender nada, percibirá la tensión que hay entre vosotros y sentirá confusión e inseguridad.
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8. Encontrad “ratitos”

No dejéis que la inercia os lleve. Aunque no podáis sacar más que cinco minutos a solas, no dejéis que pase un solo día sin contaros, al menos, lo que habéis hecho.

Una cita “de novios” los dos solos, un beso furtivo camino de la cocina, un corazón con pintalabios en el espejo del baño, diez minutos de charla abrazados en el sofá antes de ir a dormir. Encontrar ratos de romance, con la frecuencia que sea posible, os ayudará a mantener la pareja en buena forma.

9. No perdáis la fe

A veces pasamos épocas muy difíciles. Si vuestro bebé no duerme y estáis agotados durante meses y meses, si la economía va mal, si vuestras circunstancias os llevan al límite, la pareja puede verse afectada.

Pero somos nosotros quienes escribimos nuestra historia. Si no perdéis la fe el uno en el otro y ponéis todo de vuestra parte, será más fácil que las cosas vuelvan a su cauce.

Habéis formado una familia. Sois una pareja que se ama. Creed en vosotros.

Post invitado
fotografia-una-mama-de-otro-planetaUNA MAMÁ DE OTRO PLANETA
Fisioterapeuta y escritora, en estos momentos vivo esencialmente centrada en esta apasionante y agotadora aventura que es la Maternidad. Soy mamá de una duendecilla de ojos azules cristalinos que ahora tiene 21 meses y a la que llamo cariñosamente mi Bichito. Casada felizmente con Superpapi, vamos sobreviviendo día a día a esta etapa, ¡que no es poco!

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Como no existe la academia donde enseñen a ser la madre perfecta, busco formas innovadoras de ayudar a madres jóvenes a vivir una maternidad plena, ayudándolas a comprender las etapas del desarrollo del embarazo, el parto y la crianza de los hijos. Lo más importante es disfrutar de cada instante, el aprendizaje viene con la experiencia.

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