Cómo sobreponerse a un mal parto

¿Sabías que el 90 % de los partos nos ocurren según la preferencia de las madres? En algunas ocasiones es por causas mayores, pero otras simplemente es para “cumplir” con los protocolos del hospital.

Te has pasado meses de preparación para tener un tipo particular de nacimiento, y luego acabas teniendo lo contrario a lo que querías. Un asco. Sea como sea, al final del parto, cuando tienes a tu hijo en brazos, estás eufórica por un bebé sano y hermoso, pero hay algo dentro de ti que no se ha quedado tranquila.

Ya no es sólo que las cosas no hayan ido como tú querías, es la desconfianza que te genera de cara a otros embarazos y la pérdida de un momento único e íntimo que no podrás recuperar. Pero debemos sobreponernos a ello. Debemos dejar eso a un lado y centrarnos en nuestro nuevo amor.

 

No te arrepientas de haber hecho tu plan de parto

Has hecho la preparación para el parto a través de clases, libros, grabaciones de relajación, ejercicios de mentalización, yoga prenatal, atracones de yogur helado… O cualquier otra actividad que te haya hecho sentirte más preparado para el nacimiento que querías tener, te ha ayudado a haberlo conseguido. Esos esfuerzos no fueron en vano, aunque muchas de las prácticas aprendidas, no se pudieran utilizar directamente.

Llenaste a tu bebé con tanta energía amorosa durante esa preparación y le ayudaste a saber que sería recibido por los brazos de una mujer que lo amará con todas sus fuerzas. Al bebé no le importa si tuvo que ser ayudado por algunos medicamentos o un cirujano.

 

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Siéntete orgullosa de tu coraje

Tuviste que emplear el mayor coraje imaginable para conseguir que tu bebé naciese. Si percibes parte del nacimiento como negativo, probablemente signifique que una parte no fue planeada (y probablemente desconocida). Lo desconocido asusta, y es donde nace el miedo.

Sin embargo, lo hiciste, te enfrentaste a lo desconocido. Es posible que hayas odiado cada momento, pero lo superaste. Pasaste por todas las adversidades inesperadas y trajiste la mundo a tu precioso bebé.

 

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Encuentra la belleza en los desafíos

Está bien, crees que tu parto fue un asco. Sin embargo, apuesto a que pudiste sacar algo bueno (además de lo obvio). Tal vez tu capacidad para mantener la compostura bajo presión y crecerte. Quizás, haber aprovechado la gran reserva de coraje, que ni siquiera podías imaginar tener antes de parto. Tal vez el vínculo entre tu pareja y tú se afianzó mucho tras navegar por algo tan desalentador juntos. Encuentra ese diamante entre tanto carbón.

 

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Asume que has tenido el parto que estabas destinada a tener

Sí, esto puede ser molesto de escuchar. Sobre todo si todo el mundo te repite: “Al menos tienes un bebé sano”. Sin embargo, algo queda ahí. Por alguna razón, el universo decidió que esto debía ser así y lo hizo porque sabía que podías con ello.

 

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Eres la súper mamá de tu bebé

Haberte enfrentado a estos desafíos te ha hecho más fuerte, incluso si ahora te sientes agotada. Lo has superado, y ahora ya sabes que puedes manejar casi cualquier cosa.

¿Una bonita vomitera en tu camisa favorita? ¡Tonterías! ¿Tu bebé solo te deja dormir 3 horas al día? No pasa nada, puedes con todo. ¿La lactancia te está destrozando los pezones? Juego de niños. Recuerda, ¡eres una chica dura! Y, recuerda, lo macarras también lloran.

Saca el lado positivo de un parto negativo, incluso si todavía estás lamentando esa experiencia. Es la vida, todo tiene su lado bueno y su lado malo. Sé amable contigo misma, déjate sentir las emociones que surgen, y céntrate sólo en la maternidad.

 

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Profesora y madre de una hija. Soy una gran apasionada de la lectura y la escritura que espera ayudar a otras madres compartiendo mis experiencias, aciertos y errores.

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