8 Consejos para ser madre trabajadora y no morir en el intento

En los últimos siete años se ha duplicado el número de madres trabajadoras. 6 de cada 10 mujeres con hijos desarrollan trabajos remunerados.

Hoy en día las mujeres nos imponemos demasiados retos y obligaciones. Queremos ser madres, esposas, trabajadoras, hijas, amigas,….e ir al gimnasio también. Y no solo eso, debemos hacerlo todo a la perfección. Esto nos puede generar muchísima ansiedad, sobre todo, teniendo en cuenta que el día solo tiene 24 horas.

 

1. No te sientas culpable

No vas a poder contentar a todos. Tu madre te dirá que no le llevas a los niños, tus amigas dirán que no las llamas y el carnet del gimnasio se reirá de ti cada vez que abras la cartera. No pasa nada. Haces demasiadas cosas al día, no todos pueden tener una atención 24 horas, pero seguro que cada uno tiene un poco de ti.

Investigadores de la Universidad de Macalester (Minesota) analizaron el comportamiento de 69 niños donde resultó que los niños de madres trabajadoras tuvieron mejores notas y sufrieron menos crisis de ansiedad que los niños cuyas madres se dedicaban a su cuidado en exclusiva
2. Conoce tus derechos

El panorama laboral no está para exigir mucho, pero tenemos que conocer nuestros derechos como madres. Cada país tiene su legislación en cuanto este tema, algunas empresas no están a favor de seguir las normas, y siempre habrá un “pero..”. No importa. Hay que intentar conseguir lo que es nuestro.

 

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Licia Ronzulli, eurodiputada, lleva a su hija a los plenos, para defender los derechos de las mujeres trabajadoras.

 

3. Organiza tu semana

Compra una agenda y busca los huecos. Durante el desayuno, el domingo por la tarde, cuando tú veas, pero planea tu semana. Decide qué día quieres hacer qué, a quién quieres llamar y todo lo que necesites hacer. Intenta planear las comidas también, comerás más sano y no perderás tiempo pensando “¿¿Qué cocino hoy??”

 

4. No trates de recompensarlos

No hay que compensar nada. No les des caprichos cada vez que llegues tarde o te pierdas un entrenamiento. Eso no les ayudará y sólo te hará añadir más culpabilidad a tu conciencia. No estás haciendo nada malo.

 

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5. Acepta ayuda

Lo repetimos una y otra vez, pero nunca nos lo creemos. Aceptar ayuda no es signo de ser mala madre ni de debilidad, simplemente es reconocer que no eres un ser sobrenatural. Todos necesitamos ayuda, así que, si hay unos abuelos deseosos de cuidar de su nieto, déjaselo una noche y aprovecha para ir a cenar con tu marido o salir con tus amigas.

 

6. Aprende a decir no

Otro gran problema. ¡No sabemos decir que no! ¿Te importa quedarte un poco más? ¿Puedes llevarme esto? ¿Vas en un momento a…? ¡NO! Nuestro tiempo es tan valioso como el de cualquiera. No vamos a quitarnos nuestro tiempo por un capricho de otro. Aprende a ver qué momentos se merecen un ¡NO! En mayúsculas.

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7. Busca TU tiempo

Cuando hagas tu horario, no olvides guardarte unos minutos al día para ti. Leer, ver tu novela favorita o simplemente darte un baño sin niños. Elige cuál es tu momento especial cada día y date el gusto. No es capricho, es necesidad ¡o acabarás loca!

Según estudios del INE (Instituto Nacional de Estadística) en 2006, las madres trabajadoras compensan la falta de tiempo durante el fin de semana. El tiempo dedicado a los hijos difiere de media 11 minutos al día entre madres trabajadoras y madres que se quedan en casa.

 

8.No descuides a tu pareja

Es un error que todos cometemos. Nos hacemos madres y dejamos de ser esposas. Nuestros pequeños nos absorben el 100% de nuestro tiempo. Pero, para eso nos vamos a hacer nuestra agendita. Buscaremos un trocito de nuestro tiempo para ese pobre padre que nos aguanta o para buscar uno que merezca la pena. Nunca debemos de olvidar que, con hijos o sin ellos, todas somos mujeres y necesitamos sentirnos y vivir como tal.

Resumiendo
Como ya hemos dicho, estos consejos no son un remedio mágico. Sobre todo si tus hijos son pequeños. Te volverás loca, gritarás, llorarás, pero por lo menos te ayudarán a tener un poco más de aire. Recuerda, eres madre, trabajadora, esposa, hermana, amiga, hija,… lo eres todo, pero lo más importante, eres tú.

 

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Profesora y madre de una hija. Soy una gran apasionada de la lectura y la escritura que espera ayudar a otras madres compartiendo mis experiencias, aciertos y errores.

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