7 Consejos para pedir ayuda cuando acabas de ser mamá

La alineación de ayuda para su bebé en los primeros días de la paternidad es una de las mejores cosas que puede hacer. Pero, ¿cómo obtener las manos adecuadas para el trabajo?

Te has estudiado todo lo relacionado con la lactancia, tienes el congelador lleno de cazuelas y el número de la clínica programado en tu teléfono. Te has pasado semanas organizando ropa y habitaciones y te sientes totalmente preparada para la maternidad. No necesitarás mucha ayuda después de que llegue el bebé, ¿verdad? ¡No tan rápido, Supermamá!

 

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La preparación es una gran ventaja, pero muchos padres novatos no se dan cuenta de cómo abrumadoras física y emocionalmente estarán las primeras semanas de la paternidad. El dominio de nuevas habilidades como la lactancia, cambiar pañales, calmar a un bebé inquieto, etc., requiere práctica, y es un reto adicional cuando se trata con un chute de hormonas, el agotamiento y la recuperación física del parto.

Tener un poco de ayuda extra durante tu curso acelerado sobre bebés será como un salvavidas en la marea alta. Pero mucha gente no sabe cómo pedir ayuda, o piensan que no lo necesitan. Un consejito: Todo el mundo necesita ayuda, y no perderás ningún punto de tu carnet de mamá.
Pero, ¿cómo se consigue el tipo de ayuda que realmente necesitas?

1. Destierra la culpabilidad

Muchos padres por primera vez, especialmente las madres, tienen dificultades para pedir ayuda porque suponen que deben ser capaces de hacerlo todo y hacerlo todo bien. Las expectativas poco realistas e intentar abarcar demasiado, no sólo causan estrés, sino que obstaculizan la capacidad del cuerpo para sanar después del nacimiento. Los profesionales aconsejan a las nuevas madres averiguar lo que realmente importa en esos primeros días: la lactancia materna, la unión y conseguir un poco de sueño.

Mientras que se deben dejar las otras cosas en segundo plano. Durante las primeras semanas, simplemente, pasar el día es un logro, y lo mejor que se pueden hacer para facilitar la maternidad es ser indulgentes con nosotras mismas, además de buscar apoyo en esas primeras semanas.

 

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2. Pedir ayuda

Si tienes la suerte de vivir cerca de sus padres, hermanos o amigos, y tienes buenas relaciones con ellos, pregunta si estarían dispuestos a ayudar. Trata de organizar la ayuda a lo largo de las primeras semanas así que se vayan alternando y no estén todos a la vez en casa. Además, así tendrás un par extra de manos si cuando tu pareja vuelva al trabajo.

Encontrarás que muchos ayudantes sólo quieren tener al bebé, lo cual está bien si necesitas un poco de descanso entre toma y toma. Pero la mayoría de las veces, probablemente querrás otro tipo de ayuda para que puedas conectar con tu bebé.

Puedes pedir una ayuda específica, para hacer las comidas, los mandados, lavar la ropa, etc., para que tú y tu pequeño podáis llegar a conoceros el uno al otro. Pero elije a los ayudantes sabiamente: En un momento como este, no querrás tratar con personas que te causen estrés o drama, o se ofenda cuando no tome tus consejos. Se honesta acerca de tus sentimientos con tu pareja también, así que los dos están en la misma onda acerca de quién y qué es más útil para ti en este momento.

 

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3. Comparte la carga

Anima a tu pareja a tomar un papel activo en el cuidado del bebé, y déjale hacer las cosas a su propia manera para que pueda aprender las habilidades y ganar confianza. Podéis hacer turnos para levantaros durante la noche, incluso durante la primera semana en casa.

Ambos podéis funcionar y comunicaros mejor de esa manera. El padre también puede desempeñar el papel de controlador de acceso, lo que limita los visitantes durante los primeros días para darte un poco de tranquilidad. Seamos realistas, a veces es más fácil para el papá reprogramar o echar cortésmente visitas señalando que la mamá y el bebé están cansados.

 

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4. Sólo di No

No todo el mundo se beneficia de la misma clase de ayuda. Invitar a tu madre a casa puede ser una gran idea para unas o una pesadilla para otras. Si sabes que te vas a poner nerviosa tener huéspedes en casa, pon un poco de humor para hacerles saber que se prefieren las visitas durante el día (“Me encantaría que vinieras mañana en vez de quedarte, ¡me pillarás mejor de ánimo!”). Si necesitas estar sola, trata de retrasar la visita hasta que te sienta lista.

 

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5. Sólo di Sí

Cuando la gente dice, “Dime si necesitas algo”, ¡lo dicen de verdad! Parece que estamos programados para rechazar ayuda incluso si pudiéramos utilizarla. No pasa nada por aceptar que alguien lleve a tu perro a pasear o traerte algo del supermercado, o cualquier cosa. Acepta que están dispuestos a hacer algo que hará que tu día más fácil. Si sus posiciones se invirtieron, ¿te importaría? Por supuesto no. Publica una lista de tareas en tu refrigerador para que las personas no tengan que preguntarse qué hay que hacer. Un truco fino, ¿eh?

 

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6. Cuando la ayuda no está disponible fácilmente

¿Qué pasa si no tienes familia o estás teniendo un bebé por tu cuenta? Si bien algunas de estas ideas pueden necesitar más planificación inicialmente, y que puede costar, te ayudarán las primeras semanas, las más agitadas:

• Pide a tus vecinos un poco de ayuda.
• Paga por un servicio de limpieza temporal.
• Encarga la entrega semanal de alimentos.
• Cocina y congela comidas con antelación.

 

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7. Gracias, pero no, gracias

¿Y si tu “ayudante” te está volviendo loca? Desafortunadamente, algunas personas llegan a ser más trabajo que una ayud, o puede necesitar un empujoncito no muy sutil. Es difícil de rechazar ayuda, pero con un poco de tacto y agradecimiento, se pueden dirigir las cosas en la dirección correcta sin causar malos sentimientos. Aquí están algunos escenarios comunes:

Problema: El ayudante sólo quiere sostener al bebé mientras tú cocinas, limpias y te agotas.
Prueba esto: “Me encantaría achuchar a mi bichito hoy. ¿Te importaría preparar el almuerzo? “

Problema: El ayudante critica cómo se está alimentando al bebé, o el baño, o cómo lo llevas …
Prueba esto: “Gracias por tus ideas, pero me gustaría probar de esta manera. Ya te digo si necesito ayuda.”

 

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Problema: Ayudante aparece sin avisar, de nuevo.
Prueba esto: “Tal vez podríamos planificar nuestras visitas con tiempo, así no nos pillamos en la siesta o de vuelta a casa.”

Problema: El ayudante parece ajeno al Monte Everest de ropa o platos en el fregadero.
Prueba esto: “Pusimos una lista de tareas en la nevera, la estamos consiguiendo así estos días. De esta manera, si alguien quiere ayudar, que sólo tiene que comprobar la lista.”

 

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Profesora y madre de una hija. Soy una gran apasionada de la lectura y la escritura que espera ayudar a otras madres compartiendo mis experiencias, aciertos y errores.

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