4 Cosas que olvidamos de nuestros recién nacidos

Desde la privación total del sueño al dolor físico, descubre una lista de cosas sobre la primera etapa de la maternidad que estarás encantada de olvidar.

La primera etapa de un recién nacido es algo tan precioso como fugaz, pero, ¿se hace corto? Esta etapa también puede ser confusa, cansada, exasperante y dolorosa. Las buenas noticias son que todos esos recuerdos irán desapareciendo y perdiéndose entre todo el amor y la ternura que tu pequeño también despertará en ti.

1. Falta de sueño

Empecemos por algo obvio: Nunca olvidarás que vivías cansada. Lo que sí olvidarás es la sensación de estar cansada, empezando por esa sensación de estar destrozada y saber que el día siguiente será igual (y el siguiente, y el siguiente,…). Pero un día, literalmente, de la noche a la mañana, tus esfuerzos por enseñar a dormir a tu bebé darán resultados y empezará a dormir toda la noche. Y, afortunadamente, esa sensación de privación total de sueño no volverá jamás. Bueno, a menos de que tengas otro bebé.

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2. Recuperación post parto

Ya haya sido natural o por cesárea, un parto es muy doloroso. Y además, tendrás un bebé, o varios, que cuidar, lo que significa tenemos que enfrentarnos a un nuevo reto físico y emocional, mientras que aún nos recuperamos físicamente del parto. Pues aunque no lo creas, solo la cicatriz te hará recordar el terrible dolor físico de esos días.

 

3. Los cólicos del lactante

Mi hija lloró sin parar durante cuatro meses. No me di cuenta de inmediato de que era un cólico, como primeriza, pensaba que simplemente era un bebé comportándose como un bebé. Cada día, la pobrecita mía, lloraba durante horas y horas, mientras que todo adulto que pasaba por allí, intentaba adivinar qué podría querer. Recuerdo como mis nervios se crispaban nada más oirla llorar. Pero eso también pasa. Para siempre. Como la mayoría de las cosas relacionadas con la maternidad, el horror, el miedo y el dolor, se acaban suavizando con el tiempo, hasta que desaparecen y sólo quedan vagos recuerdos.

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4. Desorientación total

Casi por definición, las primerizas nos sentimos como peces fuera del agua. Nunca hemos hecho nada de eso antes, por eso debemos aprenderlo todo, y rápido. Las imágenes en internet nos hacen creer que cambiar de ropa a un bebé es una simple tarea que se puede lograr en un par de movimientos rápidos. Pero, de hecho, si nunca lo has hecho antes, puede ser como una misión imposible. Lo mismo es para plegar el cochecito con un rápido movimiento (no esperes menos de 10 minutos de lágrimas si nunca lo has hecho antes). Y eso es antes incluso hablar sobre tratar de crear una programación eficaz para la alimentación, el cambio de pañal o dormir. Sientes pánico y te sientes inútil y desmoralizado. Pero, ¿y 15 meses más tarde? Puedes cambiarlo con una mano, mientras preparas el almuerzo y hablas por teléfono con la oficina.

Conclusión
La maternidad es un objetivo en movimiento, y me doy cuenta que implicará toda una vida de aprendizaje. Ya llegarán nuevos retos, pero, al fin, hemos pasado la primera etapa.

 

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Profesora y madre de una hija. Soy una gran apasionada de la lectura y la escritura que espera ayudar a otras madres compartiendo mis experiencias, aciertos y errores.

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