20 tareas que puede realizar el papá para ayudar en el parto

Los tiempos cambian, y el momento del parto ya ha dejado de ser visto con una cosa de mujeres. Vamos a traer al mundo a un bebé que ha sido cosa de dos, así que, ¿por qué el parto no puede ser cosa de dos también?

Desde el momento en el que te des cuenta de que estás de parto, vas a estar atacada. Por ello, es una gran idea tener un apoyo, alguien que te ayude a llevarlo, a tu manera, y, ¿quién mejor que el papá?

 

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Qué puede hacer papá durante el parto

Antes de salir de casa:

1. Comprobar y llevar la bolsa del bebé

Aunque los dos vais a estar nerviosos perdidos, tú, además, vas a tener dolor físico. Es el momento de que papá tome las riendas y compruebe y lleve la bolsa con tus cosas y las del bebé.

 

Consejo:
Es mejor que no conduzca y que cojáis un taxi para ir al hospital. Así evitaréis tener que aparcar, lo que suele ser complicado durante el día.

 

2. Avisar al resto de la familia

Seguramente quieras que tu madre, o cualquier otro familiar, te acompañe. Tu pareja puede ir haciendo las llamas mientras salís de casa o por el camino. Lo mejor, déjale tu móvil y que sea él el que gestione todas las llamadas.

 

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3. Llevar el papeleo

Otra cosa que debe recodar llevar el una carpeta con todas las pruebas y el seguimiento del embarazo. Aunque muchas veces ni no lo miran, siempre es mejor llevarlos que no necesitarlos y no tenerlos.

 

4. Controlar las contracciones

Cuando te venga el dolor, lo más seguro es que no estés para contar. Deja a cargo de tu pareja, el contar el número de contracciones y su duración. Una buena idea puede ser irlo apuntando en un papelito. Papá va a estar muy nervioso también y lo más seguro es que no recuerde todos los datos.

 

Un truco:
A veces, es difícil saber cuando empieza y acaba una contracción. Para ayudar a distinguirlas puede colocar una mano sobre tu barriga, en el ombligo, si la barriga está dura y no puede hundir los dedos, eso es una contracción. Si por el contrario, puedes hundir los dedos, incluso puedes llegar a tocas al bebé, es un tiempo entre contracciones.

 

5. Recordarte lo que has aprendido en los cursos de preparación

 No sé tú, pero cuando noté que mi parto arrancaba, se me olvidó todo. Ni respiración, ni posturas, no nada. Menos mal que tenía alguien a mi lado soplándome todos los pasos.

 

En el hospital:

6. Encargarse del papeleo

Entrar e ingresar en un hospital, no es llegar y pegar. Requiere de un proceso de admisión y de entrega de documentos. Algo que es perfecto para papá.

 

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7. Tomar el mando

Seguramente él también esté nervioso, pero debe mantener la calma y encargarse de los detalles y seguir las indicaciones de los profesionales. Tú no vas a estar en condiciones de recordar el número de la habitación, cuántas contracciones por minuto o responder al teléfono.

 

8. Masajes

Puede que seas de las mujeres a las que se le hipersensibiliza la piel con el dolor y prefieren que no las toquen. Pero sino es así, unos pequeños masajitos en la parte baja de la espalda o en las piernas ayudan a combatir el dolor y la incomodidad.

 

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9. Ayudarla con las posturas

A veces nos bloqueamos con el dolor y no recordamos hacer lo que debemos. El papá puede encargarse de ayudarte a moverte de vez en cuando y de animarte a caminar o sentarte en una pelota si esas posturas te alivian el dolor.

 

10. Ayúdala a hidratarse

El sudor, el dolor y los químicos que te van  inyectar te harán tener la boca seca casi constantemente. Otra de sus tareas puede ser tener siempre ayuda a mano y recordarte que debes beber.

 

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11. Ayúdala a refrescarse

Recuerdo pasar una calor horrible, todo el cuerpo me ardía, pero al rato me helaba. No paraba de sudar y me costaba tomar aire. Que mi pareja estuviese ahí abanicándome y secándome el sudor con una toallita humedad fue, sin duda, de gran ayuda.

 

12. Aplícale compresas tibias

Algo que siempre ayuda a aliviar el dolor de espalda han sido las bolsas de agua caliente de las abuelas. Lo más parecido que vas a tener en un hospital son compresas o toallitas tibias.

 

 

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13. Ayudar con las técnicas de relajación

Esta parte puede sonar sencilla, pero no lo es. Intenta hacerle entender a alguien que sufre dolores de esa magnitud, que debe liberar la mente y esas cosas, pero es lo que hay que hacer. Si en las clases preparto os han enseñado alguna, o si las practicáis en casa de forma regular, es el momento perfecto para aplicarlas.

 

En la expulsión:

 

14. Dejar trabajar a los profesionales

 Ver sufrir a alguien que queremos es muy complicado, pero, ni el papá ni ningún otro familiar, debe pagarlo con el personal médico.

 

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15. No distraerla demasiado

Y tampoco conviene que hable constantemente contigo, porque esto te impediría concentrarte y escuchar con claridad lo que el equipo médico te está pidiendo que hagas.

 

 

16. Frases de aliento

Puede que te ayude escuchar a tu pareja susurrarte frases de aliento mientras te sujeta la mano. Frases como: “lo estás haciendo muy bien”, “ya casi está”, y cosas así pueden ayudar.

Lo que jamás debe decir, son cosas como “vamos, que no es para tanto” o “no exageres”. 

 

Tras el nacimiento:

 

17. Corta el cordón umbilical

 La posibilidad de que el padre pueda cortar el cordón umbilical suele resultar una experiencia muy positiva. Por una parte, la madre siente cómo su pareja se involucra físicamente en el parto y, por otra, contribuye a que se refuercen los lazos familiares, considerándose el hecho del corte como un símbolo de la separación entre la madre y el niño.

 

 

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18. Cuidar de que los familiares no invadan la habitación

La llegada al mundo de un nuevo bebé es siempre una alegría que estamos deseando compartir con todo el mundo. Y todo el mundo está deseando conocer al nuevo miembro de la familia, pero cuidado con eso. Sobretodo las primeras horas tras el parto, te encontrarás agotada, mareada y si fuerzas para nada. Si a eso le unimos el ruido de la gente, el ajetreo, las preguntas y todo lo demás, ese dulce momento se puede volver un poco pesadilla.

Ahí es donde tiene que actuar papá. Con mucho talante y mano izquierda, debe saber cómo hacer que tus familiares entiendan que no estás para visitas sin que se ofendan. ¡Ahí es nada!

 

19. Cuidar de la mamá

Tal vez creas que tras dar a luz al bebé se acaba todo, pues, bueno, aun queda un poco. Sobre todo si el parto ha sido por cesárea, vas a estar dolorida, molesta y tal vez un poco sedada aún. Vas a necesitar ayuda para comer, para moverte y, muy importante, para poder dar el pecho a tu bebé.

Tu pareja pueda ayudarte con todo esto, además de uniros más, se sentirá mucho más involucrado en el proceso.

 

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20. Vivir el parto sin miedo

 

Ya no solo para apoyar a la mamá, sino por él mismo. Tiene la suerte de no sentir el dolor físico que supone un parto, así que su mente estará más despejada para disfrutar de cada instante que lo acerca  la llegada de su bebé.

 

 

¿Siempre se puede presenciar el parto?

Toda mujer que se pone de parto tiene derecho a ser acompañada por un familiar o persona de su elección, salvo en casos de riesgo. Dentro de estos casos de riesgos, se encuentra la cesárea. Así que, aunque algunos hospitales empiezan a dejar acceder al padre al parto aunque sea por cesárea, esto no es lo normal.

 

 

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Qué papás NO deben estar en el momento del parto

Según dicen, existen 4 tipos de padres que no deberían estar durante el parto, ya que más que ayudar, lo entorpecen. ¿Qué crees tú?

 

  • El egoísta

No acepta que en ese momento no es el centro de atención e intenta que todo el mundo se fije en él y no en la embarazada. Este tipo de padres, también suele temer que con el bebé se acabe su libertad.

 

  • El angustiado

Estar informado es muy bueno, pero estarlo en exceso puede ser perjudicial. Este tipo de padres intenta canalizar su miedo al parto recabando toda la información posible y agobiando a los médicos y sanitarios con sus preguntas.

 

 

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  • El súper optimista

Apoyo, compresión, ánimos… también es algo perfecto… en su justa medida. Hay mujeres, entre las que me encuentro, que se ponen más nerviosas si alguien le quita importancia a algo que es evidente que la tiene. ¡Y mucho!

 

 

  • El dominante

Este es el peor de todos. Se considera el protagonista y anula a la madre. No la cree madura ni capaz para la situación y se puede mostrar violento con el personal sanitaria también.

 

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Profesora y madre de una hija. Soy una gran apasionada de la lectura y la escritura que espera ayudar a otras madres compartiendo mis experiencias, aciertos y errores.

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